Anna (Naomi Watts) es una comadrona londinense de origen ruso, que ayuda a dar a luz a una adolescente rusa, que muere en el parto. Lleva un diario consigo, y Anna, muy afectada por lo sucedido, decide buscar a la familia del bebé.

Entra en contacto con Seymon (Armin Mueller-Stahl), el dueño de un restaurante ruso, y jefe de una de las familias mafiosas rusas con más poder en Europa Oriental, que decide ayudarla a traducir el diario. Allí conocerá también a Kirill (Vincent Cassel), el alocado hijo de Seymon, y a Nikolai (Viggo Mortensen), nacido en Rusia y chofer de esta familia.

Con este planteamiento arranca la última película de David Cronenberg, que ya nos ofreció la estupenda Una historia de violencia. No sólo escarba en los entresijos de la mafia rusa, sino también en la naturaleza humana de sus protagonistas:

Anna, vulnerable, y aún muy afectada por acontecimientos en su pasado, que intenta encontrar a la familia del indefenso bebe, y descubre las atrocidades que padeció la madre; su familia, que dan una visión más amplia de la inmigración rusa, evitando caer en el topicazo;

Nikolai, misterioso chofer de la familia mafiosa, que nunca sabes muy bien de que lado está (extraordinario Viggo Mortenensen, que estuvo nominado al oscar este año por este papel);

Kirill, hijo del jefe, y con demasiado poder, poca cabeza y muy inseguro, una mezcla peligrosa, interpretado por Vincent Cassel, que le da el punto justo de locura.

Seymon (que grande es Armin Mueller-Stahl, que ya nos dejo helados en La caja de música (1989, junto a Jessica Lange).

Historia compleja por la elaboración de sus personajes, brutal en todo momento, por lo sórdido de la historia, y con secuencias tremendas, como la del baño, entrará por derecho propio a formar parte de los clásicos del cine negro de nuestra época.

Totalmente recomendable para cualquier amante del cine con mayúsculas.

Steve Knight, guionista de la película nos habla de la historia:

“A través del personaje de Anna quise llevar a una londinense normal a un mundo desconocido. Son dos mundos que no suelen encontrarse de frente. Por eso se me ocurrió la escena de la cesárea, para que la comadrona entrara en contacto con una adolescente de 14 años esclavizada”.

Sobre Viggo.

“El personaje es muy preciso, muy controlado, muy prudente. A primera vista, Nikolai es un delincuente, pero también tiene un lado tierno, es fuerte y delicado a la vez”, dice Knight. “Se sumergió en ese mundo, habló con rusos muy poco recomendables. Los diálogos son míos, pero Viggo le ha puesto el corazón a Nikolai.

Para preparar el papel, el actor se trasladó a Rusia y se sumergió en la cultura, yendo al cine, viendo la televisión, poniendo a prueba sus conocimientos del idioma (había tomado lecciones antes). También se documentó acerca del tráfico sexual y de las bandas con base en los Urales.

David Cronenberg dice:

“Aporta intensidad, humor y sutileza al personaje, además de hablar con acento ruso, incluso el timbre de su voz es diferente”.

Calificación: 8,5